Marca o señal en el cuerpo. En su sentido religioso se refiere al fenómeno de llevar las llagas de la crucifixión de Cristo físicamente. Estas llagas se manifiestan en las manos, pies, el costado y la cabeza de ciertos santos como signo de su participación en la pasión de Cristo.
Los estigmas pueden ser:
Caracteristicas de los Estigmas
La Iglesia ha establecido criterios para determinar la autenticidad de los estigmas. Algunos son:
• Las llagas deben estar localizadas en los lugares de las cinco llagas de Cristo.
• Los estigmas no se infectan.
• Aparecen espontáneamente en el cuerpo mientras la persona está en éxtasis.
• No ceden ante el tratamiento médico.
• Sangran copiosamente y por largos períodos.
• Están acompañados de fuertes dolores tanto físicos como morales, la falta de dolor pone en duda la autenticidad de los estigmas porque, de ser auténticos, son participación en los sufrimientos de Cristo.
• Los estigmas auténticos no se pueden explicar por causantes naturales.
Posible explicación científica
Una de las tantas teorías que intentan explicar el origen de los estigmas es la idea de que los estigmatizados se hallan psíquica y emocionalmente unidos a sus creencias religiosas y a los estados mentales que experimentan durante el éxtasis. De esta forma es posible que su mente influya sobre sus organismos hasta el punto de provocar heridas sangrantes que se corresponden con su fe en Cristo.
En toda la fenomenología típica de los estigmatizados no se puede excluir la aportación de los mecanismos inconscientes y psicodinámicos que pueden ser también activados por medio del histerismo o de la hipnosis. En muchas ocasiones se ha probado que los estigmas pueden ser inducidos mediante hipnosis, la cual permite adormecer nuestro estado consciente, dejándonos vulnerables a cualquier sugestión. La autohipnosis es básicamente lo mismo excepto por el hecho de que la persona se induce a sí misma ese estado en lugar de ser otra persona quien lo provoque. Son los estados de éxtasis que ocurren en los arrebatos religiosos de los estigmatizados los que llevan a algunos a considerar que los coloca en un estado autohipnótico que haría surgir el fenómeno en sí mismo.
Así pues, las posturas más ortodoxas suelen rechazar la intervención divina, aludiendo también que las llagas de las manos se presentan en lugares incorrectos. El examen de cuerpos de hombres que fueron crucificados demuestra que los brazos eran clavados a la altura de las muñecas. Si los clavos hubieran sido insertados en las palmas de las manos, la carne se desgarraría. Es por ello que la postura más radical es la que niega el fenómeno tratándolo sencillamente de impostura y considerando como explicación que los pacientes se causen las heridas a si mismos, fraudulentamente o en estado de inconsciencia.
